Miércoles 1 de julio de 2026
Ya de buena mañana empezamos con las actividades teóricas y dinámicas de Lenguaje Musical. Los grupos de los más pequeños siguieron trabajando la lectura rítmica de negras y corcheas mediante juegos, percusión corporal y pequeños ejercicios en los que tenían que escuchar, reconocer y reproducir los ritmos. Por su parte, los mayores han comenzado a descubrir cómo se construyen los acordes mayores utilizando el sistema silábico, entendiendo de una forma muy práctica por qué unas notas encajan entre sí y otras no. Además, hemos hecho una pequeña pincelada de Historia de la Música, nombrando algunos de los compositores más importantes para que vayan familiarizándose con ellos y descubran que detrás de la música que conocemos hoy existe un enorme legado.
En el taller de creatividad hemos dado un paso más con nuestro unicornio-marioneta elaborado a partir de materiales reciclados. Utilizando rollos de cartón, tapones, palos de madera, lana y mucha imaginación, cada alumno ha ido construyendo poco a poco su propia creación, decorándola a su gusto y dándole personalidad. Además de trabajar la creatividad y la motricidad fina, esta actividad les enseña que con materiales sencillos se pueden crear juguetes originales y llenos de vida.
Por otro lado de la escuela, otro grupo disfrutaba de una animada partida de Memory por equipos. Lo realmente interesante era observar cómo cada equipo iba desarrollando sus propias estrategias para recordar la posición de las imágenes: algunos se repartían zonas para memorizar, otros repetían en voz baja los colores y no faltaban quienes confiaban plenamente en su memoria visual. Sin darse cuenta, estaban ejercitando la concentración, la atención y la memoria de una forma divertida, demostrando que aprender también puede ser un juego.

La partida de bolos volvió a convertirse en uno de esos momentos en los que la diversión está asegurada. Entre lanzamientos, celebraciones y algún que otro pleno inesperado, los alumnos fueron mejorando su puntería y aprendiendo a controlar la fuerza de cada lanzamiento. Lo más curioso llegó con los más pequeños, que decidieron colocar los bolos a su manera, olvidándose por completo de la clásica formación triangular. Hubo filas, círculos, parejas e incluso distribuciones imposibles que solo tenían sentido para ellos... y, precisamente por eso, el juego resultó todavía más divertido.
Uno de los talleres de hoy se ha transformado por completo en un auténtico mercadillo artesanal. Hilos de colores, cuentas, flores decorativas y mucha imaginación han llenado las mesas mientras cada participante daba forma a su propia creación. Con una paciencia y una habilidad sorprendentes, los niños han diseñado marcos, pendientes, pulseras y pequeños objetos decorativos que bien podrían encontrarse en un puesto de artesanía.
x

