Empezaremos aprendiendo los grados de la escala:

Los grados son los mismos para cualquier escala, mayor o menor, cambia el nombre de la nota, pero es la posición la que determina el grado.
Grado I: TÓNICA — GRADO TONAL
Es la primera nota de la escala y la que le da nombre. Es también el centro de referencia de la tonalidad: la nota que sentimos como punto de reposo o de llegada, como si la música «volviera a casa».
Grado II: SUPERTÓNICA
Es la segunda nota de la escala. Su nombre significa «por encima de la tónica», porque se encuentra justo en el siguiente grado.
Grado III: MEDIANTE — GRADO MODAL
Es la tercera nota y es especialmente importante para distinguir el modo mayor del menor, según la distancia de tercera que forme con la tónica.
En do mayor, la mediante es mi: entre do y mi hay una tercera mayor, de dos tonos. En do menor, es mi bemol: entre do y mi bemol hay una tercera menor, de un tono y un semitono. Por eso, el tercer grado nos da una pista fundamental sobre el modo de la escala.
Grado IV: SUBDOMINANTE — GRADO TONAL
Es la cuarta nota de la escala. En do mayor, la subdominante es fa, que forma una cuarta justa ascendente desde do. Junto con la tónica y la dominante, constituye uno de los principales apoyos de la tonalidad.
Grado V: DOMINANTE — GRADO TONAL
Es la quinta nota de la escala y uno de los grados más importantes para afirmar la tonalidad. En do mayor, la dominante es sol, situada a una quinta justa ascendente de do.
Cuando construimos acordes sobre estos grados, la relación entre dominante y tónica resulta especialmente importante: el acorde de dominante genera una expectativa de resolución que se satisface al regresar al acorde de tónica. Es una de las formas más habituales de sentir que una frase musical ha llegado a su final: Acorde de V seguido de acorde de I.
Grado VI: SUPERDOMINANTE — GRADO MODAL
Es la sexta nota de la escala. Se llama superdominante porque está inmediatamente por encima de la dominante.
Contribuye al carácter del modo, ya que se altera para definir modo mayor o menor.
Grado VII: SENSIBLE O SUBTÓNICA
Es la séptima nota de la escala, pero no siempre se llama sensible: su nombre depende de la distancia que la separa de la tónica superior.
Se llama sensible cuando está un semitono por debajo de la tónica. En do mayor, es si: al escuchar si seguido de do, podemos percibir esa tendencia a llegar a la tónica.
Se llama subtónica cuando está un tono por debajo de la tónica, como ocurre en la escala menor natural. Por ejemplo, en la menor natural, el séptimo grado es sol, y entre sol y la hay un tono. Si elevamos ese sol a sol sostenido, queda a un semitono de la y se convierte en sensible, formando la escala menor armónica, en este caso la menor armónica.
Para recordar: grados tonales y modales
Los grados tonales son I, IV y V: tónica, subdominante y dominante. Son los principales apoyos que afianzan el centro tonal. Los grados modales son III, VI y VII: al comparar una escala mayor con su menor natural de la misma tónica, son los grados que cambian. El III es la referencia principal para distinguir el modo mayor del menor.
Ahora que ya conocemos los grados de la escala y sus funciones, podemos seguir avanzando por dos caminos que se complementan:
1. Las armaduras y el círculo de quintas
Ya sabemos construir escalas mayores y menores siguiendo su estructura de tonos y semitonos. Podemos dar un paso más y aprender el truco para averiguar las armaduras con sostenidos, pero entendiendo por qué funciona, en lugar de limitarnos a memorizarlo.
Para ello, profundizaremos en la importancia del V grado, la dominante. Veremos cómo, al tomar la dominante de una escala mayor como tónica de la siguiente escala mayor, avanzamos por el círculo de quintas y añadimos un sostenido a la armadura. Esta relación nos permitirá comprender cómo se organizan las tonalidades y empezar a entender la modulación, es decir, el cambio de una tonalidad a otra.
2. Los intervalos como base de los acordes y las melodías
El otro camino consiste en completar el estudio de los intervalos que todavía nos quedan por aprender, hasta reconocerlos y construirlos con seguridad.
- Con esta base podremos comprender cómo se forman los acordes y cómo los intervalos entre las notas de una melodía influyen en su carácter. Así, dejaremos de ver los intervalos únicamente como distancias que hay que calcular y empezaremos a utilizarlos como herramientas para crear y dar expresividad a la música.
La clase ha votado por la opción 2 y, desde mi punto de vista, ha sido la elección más acertada. Aunque la opción 1 es muy interesante y la retomaremos más adelante, dominar bien los intervalos nos dará una base mucho más sólida para comprender todo lo que venga después. Merece la pena afianzar primero este contenido antes de seguir avanzando.
TABLA DE INTERVALOS
Vamos a construir la tabla de intervalos por deducción, no de memoria, y lo haremos siguiendo dos caminos paralelos:
A través de una escala mayor
Si observamos el intervalo que se forma entre la tónica y cada uno de sus grados, veremos que todos son mayores o justos. Esta idea es fundamental: un intervalo justo no puede ser mayor, y un intervalo mayor no puede ser justo.
Por eso, la escala mayor nos sirve como una referencia muy útil para descubrir, de forma lógica, cómo se organiza la tabla de intervalos.

Si contamos los tonos y semitonos que contiene cada uno de estos intervalos, ya tendremos un punto de referencia para cada fila de la tabla.
Por ejemplo, sabemos que una segunda mayor tiene 1 tono. A partir de ahí podemos deducir las demás segundas sin necesidad de memorizarlas: una segunda aumentada tendrá un semitono más, es decir, 1 tono y 1 semitono; mientras que una segunda menor tendrá un semitono menos, es decir, 1 semitono.
Recuerda el funcionamiento de nuestra tabla: si nos desplazamos una columna hacia la derecha, añadimos un semitono; si nos desplazamos una columna hacia la izquierda, restamos un semitono.
De esta forma, los intervalos mayores y justos que obtenemos de la escala mayor nos sirven como puntos de partida. Con esos datos y aplicando esta sencilla regla, podemos deducir prácticamente toda la tabla de intervalos sin aprenderla de memoria.

No obstante, podemos utilizar un truco más rápido para calcular muchos intervalos sin tener que contar siempre todos los tonos y semitonos.
Un atajo para construir intervalos
Con las segundas y terceras, como son intervalos pequeños, basta con aprender dos referencias:
- 2.ª mayor = 1 tono
- 3.ª mayor = 2 tonos
A partir de ahí, podemos obtener las demás sumando o restando semitonos.
Truco para las cuartas, quintas y octavas
Las 4.as, 5.as y 8.as pertenecen a la familia de los intervalos justos, por lo que no pueden ser mayores ni menores.
Partimos de esta idea:
Disminuido ← Justo → Aumentado
Es decir:
- si aumentamos un intervalo justo en un semitono, se convierte en aumentado;
- si lo reducimos en un semitono, se convierte en disminuido.
Por ejemplo:
DO–SOL = 5.ª justa
DO–SOL♯ = 5.ª aumentada
DO–SOL♭ = 5.ª disminuida
Con las notas naturales podemos usar además una referencia muy práctica: las cuartas y quintas suelen ser justas.
Pero hay una excepción importante:
FA–SI = 4.ª aumentada
SI–FA = 5.ª disminuida
¿Y por qué ocurre esto?
Porque una cuarta justa y una quinta justa contienen normalmente un semitono diatónico entre las notas que forman el intervalo.
Sin embargo:
- entre FA y SI no aparece ningún semitono diatónico, por lo que el intervalo resulta medio tono más grande que una cuarta justa: es una 4.ª aumentada;
- entre SI y FA aparecen dos semitonos diatónicos, por lo que el intervalo resulta medio tono más pequeño que una quinta justa: es una 5.ª disminuida.
Para recordar estas dos excepciones podemos usar nuestro guiño mnemotécnico:
Mustafá Fasifa → FA–SI / SI–FA
Una forma cómica y sencilla de recordar cuáles son las dos combinaciones naturales que rompen la regla.
Nos faltan las sextas y las séptimas
Para los intervalos de sexta y séptima podemos utilizar un truco muy parecido al de las cuartas y quintas: fijarnos en los semitonos diatónicos que aparecen en su recorrido.
Entre notas naturales, la regla es muy sencilla:
- Si encontramos un solo semitono diatónico, el intervalo es mayor.
- Si encontramos los dos semitonos diatónicos —MI–FA y SI–DO—, el intervalo es menor.
Por ejemplo:
DO–LA → contiene únicamente
MI–FA →
6.ª mayor
MI–DO → contiene
MI–FA y
SI–DO →
6.ª menor
DO–SI → contiene únicamente
MI–FA →
7.ª mayor
RE–DO → contiene
MI–FA y
SI–DO →
7.ª menor
Así de simple: uno = mayor; dos = menor.
Y recuerda que las sextas y séptimas pertenecen a la familia de los intervalos mayores y menores, por lo que no pueden ser justas. A partir de un intervalo mayor o menor podremos obtener también sus versiones aumentadas o disminuidas añadiendo o quitando semitonos.
¿Un intervalo difícil? Tranquilo, usa la teoría de las cuerdas.
Imagina este intervalo: DO♭–FA♯, ¿cómo lo resolvemos?
primero olvidamos las alteraciones:
DO–FA = 4.ª justa.
Ahora imaginamos los dos puños unidos por una cuerda: cuanto más se separen, más grande se hace el intervalo; cuanto más se acerquen, más pequeño.
Partimos de DO–FA, 4.ª justa:
- El
DO baja a DO♭. Al bajar la nota inferior, los dos extremos se separan: el intervalo aumenta un semitono.
DO♭–FA = 4.ª aumentada. - Después el
FA sube a FA♯. La nota superior se aleja todavía más: añadimos otro semitono.
DO♭–FA♯ = 4.ª doble aumentada.
Por tanto, no sería una cuarta justa, sino una cuarta doble aumentada.
Y aquí aparece algo muy interesante: DO♭ suena igual que SI. Si pensamos únicamente en el sonido, DO♭–FA♯ suena igual que SI–FA♯, que es una quinta justa. (recuerda que SI-FA es una 5ª disminuida, la excepción).
Pero musicalmente no podemos cambiarle el nombre de DO♭ a SI al calcular el intervalo. Los nombres escritos nos dicen que contamos:
DO–RE–MI–FA → cuatro notas → una cuarta.
Por eso tenemos dos formas distintas de escribir el mismo sonido:
DO♭–FA♯ = 4.ª doble aumentada
SI–FA♯ = 5.ª justa
Suenan igual, pero no son el mismo intervalo escrito. Son intervalos enarmónicos.
Y esto hace que tu teoría de las cuerdas sea todavía más útil:
Nota inferior baja → la cuerda se estira → intervalo mayor.
Nota inferior sube → la cuerda se encoge → intervalo menor.
Nota superior sube → la cuerda se estira → intervalo mayor.
Nota superior baja → la cuerda se encoge → intervalo menor.
Este ejemplo de DO♭–FA♯ es estupendo precisamente porque demuestra que no debemos dejarnos engañar por cómo «suenan realmente» las notas: primero contamos los nombres para saber el número del intervalo y después usamos las alteraciones para averiguar su especie.
